domingo, 27 de enero de 2013

NOTABLE ALTO PARA LA INCURSIÓN DE TARANTINO EN EL WESTERN


Quentin Tarantino es uno de los pocos directores que no tienen miedo a tocar todo tipo de géneros -siempre aportándoles su toque personal-, por lo que era de extrañar que aún no hubiera rozado el western en alguno de sus proyectos. Dicho y hecho. "DJANGO DESENCADENADO" es un auténtico homenaje a la época dorada del spaghetti western, con esa típica estética sucia pero, al mismo tiempo, estilizada, centrada en este caso en el trato como esclavos que se daba a los afroamericanos. Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Samuel L. Jackson o Don Johnson, son sólo algunas de las estrellas de las que se ha rodeado el director de Pulp Fiction en su primera incursión en el género propiedad de Sergio Leone, Enzo Barboni o Sergio Corbucci, entre otros. ¿Y el resultado es...? De notable. Tarantino ha sabido conquistarnos con una trama sencilla (la recurrente búsqueda de venganza), entretenida y, para los seguidores del director, con una buena dosis de violencia justificada, a veces, y otras no tanto.




Django engancha desde un primer momento, con una presentación de los personajes principales que se asegura el favor del público y su atención. No voy a restar mérito al buen papel de Jamie Foxx, encarnando a Django "Freeman", pero Christoph Waltz, en su segunda colaboración con Tarantino tras "Malditos Bastardos" (2009), le arrebata gran parte del protagonismo del film, sin lugar a dudas. El Dr. King Schultz se gana la simpatía de los espectadores muy intencionadamente con su carácter estrafalario, y es el que, a fin de cuentas, lleva el mayor peso de la película, al ser quien encamina a Django a su destino. A pesar de las múltiples quejas de colectivos sobre el trato recibido por los afroamericanos en el film, seguro que los aficionados al cine de Tarantino me darán la razón de que este es claramente su largometraje más light, a la hora de reflejar la violencia de sus personajes en la gran pantalla. Sin embargo, al ser la película que ha alcanzado a un mayor público (sólo hay que ver la recaudación), muchos de los espectadores que no están habituados al transgresor y controvertido cine de este director, se han echado las manos a la cabeza ante la crudeza con la que se narran las condiciones de los esclavos afroamericanos en aquella época. ¿Quién les manda ir al cine a ver una de Tarantino...?

La película se podría dividir con facilidad en dos partes; una primera parte introductoria y simpática en la que Django y Schultz comienzan su andadura como cazarrecompensas; y una segunda parte, más propia del director estadounidense, sangrienta, con arranques de extrema violencia y desvaríos, que tiene un claro culpable, el villano Candie, interpretado por un brillante Leonardo DiCaprio que, sin ánimo de exagerar, cambia totalmente la tonalidad del film, hay un antes y un después en Django Desencadenado. DiCaprio se regodea en su papel con un realismo repulsivo, que nos mantiene alerta el resto de la película ante cualquier posible reacción del personaje en la trama. Se convierte en amo y señor de los acontecimientos desde que entra en escena. No ocurre lo mismo con Samuel L. Jackson o Don Johnson, dos papeles que aportan muy poco, a parte de hacer relleno en la trama. Esa escena del ataque del Ku Klux Klan liderado por Johnson a los dos cazarrecompensas, pretendía dar un toque cómico que, debido a su extensión y falta de sentido, se convierte en uno de los escasos momentos para olvidar del western. Igualmente, Samuel L. Jackson tiene una gran entrada con su papel del influyente sirviente de Calvin Candie pero, conforme cobra más protagonismo en el desenlace del film, más patente se hace el intento por Tarantino de estirar la trama en detrimento del resultado final.



En definitiva, Django Desencadenado es uno de los proyectos más comerciales de Tarantino, hay que reconocerlo, aunque ello no significa que pierda calidad, ojo. Es una película estimulante, divertida y sorprendente, con una banda sonora excitante (desde el tradicional toque de Ennio Morricone hasta varios temas de rap), aunque, no se puede dejar de lado un apunte negativo, y es que el metraje resulta excesivo para la sencilla historia que se nos cuenta. El gran problema de ello, queda reflejado en ese desenlace que nunca termina y que, de manera evidente, debería haberse cerrado con el enfrentamiento entre Candie y Django... Y es que a partir de ese momento, para el espectador la película ha terminado, por mucho que hayan veinte minutos más de acción sin sentido... Al margen de este apunte, os recomiendo sinceramente ir al cine a disfrutar de este diferente western ganador de un Globo de Oro y nominado a cinco Óscar, incluyendo mejor película, guión y actor secundario. No os arrepentiréis.



Pilar

2 comentarios:

  1. Una decepción 'Django', no me esperaba un clásico pero sí una película más divertida. Apenas aparecen esos diálogos crujientes marca de la casa, y como siempre, qué pena que sus pelis estén tan vacías. ¿Cuándo encontrará messieur Tarantino algo para lo que tan bien sabe hacer: contar? Un saludo!

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  2. No estamos de acuerdo en esta ocasión. La más comercial de sus últimas películas, sin duda, pero la esencia "Tarantino" se palpa por doquier.. Gracias por tu comentario compañero, un saludo!

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